Ahora puedo ver con claridad para buscar el camino
hacia la paz,
definir el rumbo que deseo tomar, que mi alma
viaje en total libertad,
comprendo ahora la enseñanza en las vivencias,
aprender de ellas sin que el mal me someta,
escuchar la voz interna, sonido de la conciencia,
que siempre guía y solo no te deja.
Entender que el sufrimiento y el dolor, resultados
de que cometimos un error,
y el causado por los demás, es el acto consecuente
de la humanidad,
nos pueden cegar si no aprendemos a perdonar,
hundir en un abismo del cual cuesta escapar,
que la carga se puede liberar, si aceptamos si
reconocemos lo que hicimos mal.
Que de nada sirve justificarse en el pasado,
porque ahora decidimos el presente en el que
andamos,
que el cambio viene, en la reflexión interior,
y el conocimiento en la contemplación exterior.
Ahora puedo ver la belleza de la creación,
dar gracias por todo lo existente a mi alrededor,
agradecer que estar aquí es una bendición,
y que mi existencia es acto puro de amor.
Puedo sentir la energía fluyendo en mí,
vibras positivas que me hacen feliz,
contemplar la naturaleza en el existir,
que gran honor poder vivir aquí.
Ahora puedo ver los viejos y nuevos defectos,
dejar de esforzarme por tratar de ser perfecto,
dejar de intentar complacer y hacer feliz a los
demás,
porque realmente son esfuerzos vanos que de nada
servirá.
Que aceptar el origen de tu creación, es lo que
traerá verdadera paz a tu interior,
dejar atrás inseguridades, negar pensamientos de
falsas necesidades,
aceptarte a ti mismo, es lo que traerá dicha a tu
camino,
comprender que el destino es variable, en base a
lo que decidimos.

